Demasiado rápido no siempre es buena idea
- cjimenez832
- 22 dic 2025
- 3 Min. de lectura
Si al aumentar la velocidad pierdes técnica, lo que estás entrenando no es eficiencia, es desorganización y cada repetición mal ejecutada refuerza patrones incorrectos

En el tiro con armas de fuego, hablar de velocidad sin contexto o sin conocimiento suele llevar a errores importantes. No toda la velocidad es útil y no toda la velocidad es entrenable de la misma forma. De hecho, uno de los problemas más comunes que veo en el campo de tiro es la obsesión por “ir más rápido” sin entender qué tipo de velocidad se está utilizando.
En términos prácticos, en el tiro trabajamos con dos tipos de velocidad muy distintos entre sí.
Máxima velocidad técnica
La primera es lo que llamamos máxima velocidad técnica.
Esta es la velocidad más alta a la que una persona puede ejecutar un movimiento manteniendo la técnica correcta.
En esta zona:
• El empuñe sigue siendo sólido.
• El control del disparador es consistente.
• La alineación y la visualización siguen ocurriendo.
• El arma se manipula de forma segura y predecible.
La máxima velocidad técnica no es igual para todos. Depende del nivel de habilidad, del entrenamiento previo, de la calidad de la técnica instalada y de la capacidad del tirador para sostenerla bajo presión. Pero hay algo en común: es una velocidad controlada, aunque sea rápida.
Esta es la velocidad que sí se puede entrenar, expandir y mejorar con el tiempo si las prácticas se hacen con ese objetivo.
Máxima velocidad posible
El segundo tipo es la máxima velocidad posible.
Es la velocidad máxima que el cuerpo puede producir desde un punto de vista puramente físico, pero que muchas veces carece de control técnico.
En esta zona:
• El empuñe se degrada.
• El disparador se golpea o se “arrastra”.
• La visualización desaparece o se vuelve errática.
• Los impactos se dispersan y la consistencia se pierde.
Aquí el cuerpo va rápido, pero el sistema no está bajo control. El problema es que esta velocidad se siente rápida, y eso engaña a muchos tiradores. Da la ilusión de progreso, cuando en realidad solo está generando errores repetidos. Es el equivalente de manejar tan rápido en una curva, que se pierde el control del vehículo.
Confundir velocidad con desempeño
Ir más rápido no significa hacerlo mejor. Si al aumentar la velocidad pierdes técnica, lo que estás entrenando no es eficiencia, es desorganización y cada repetición mal ejecutada refuerza patrones incorrectos. Con el tiempo, esos patrones se automatizan y aparecen justo cuando menos los quieres: bajo estrés, con presión de tiempo o en escenarios más demandantes, además de que cada que repites un movimiento defectuoso, cada vez cuesta más sustituirlo con uno correcto.
Por eso, entrenar siempre “al límite” de la velocidad posible o eliminan parte de los procesos que componen la técnica es una mala idea. No porque la velocidad no importe, sino porque la técnica es el marco que la sostiene.
Cómo debería entrenarse la velocidad
La velocidad debe entrenarse desde la técnica y los procesos que la componen, no a costa de ellos.
El proceso correcto es:
1. Ejecutar el movimiento con técnica limpia.
2. Identificar la velocidad máxima a la que esa técnica se mantiene.
3. Trabajar justo en ese límite.
4. Con el tiempo, ese límite se mueve hacia arriba.
Ese punto —la máxima velocidad técnica— es donde ocurre el verdadero progreso. No es tan espectacular como “ir a fondo”, pero es mucho más efectivo y sostenible.
En el tiro, demasiado rápido no siempre es buena idea. Sé que en algunas situaciones pueden estar apretadas en tiempo, pero si casi no tienes tiempo para disparar, mucho menos tienes tiempo para fallar o repetir disparos porque fallaste. Hace un tiempo un integrante de la Fuerza Especial Conjunta me decía “Respira, no te aceleres a tu propia muerte”
La pregunta correcta no es “¿qué tan rápido puedo ir?”, sino “¿qué tan rápido puedo ir sin perder técnica?”.
La velocidad útil es la que puedes controlar. La velocidad sin técnica solo genera ruido, errores y falsas sensaciones de avance.
Primero se construye la técnica.
Después, la velocidad llega como consecuencia.




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