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Implicaciones de la Legítima Defensa.

Actualizado: 23 ene

“Qué bueno que exijo mis derechos, porque ya cumplí con mis obligaciones” era una frase que mi padre siempre puso en la puerta de la casa. Siempre la odié porque la malinterpretaba: la obligación no era hacer algo para ser recompensado, era prepararte para saber demandar y usar tus derechos.

La defensa legitima es un derecho natural, obvio para todos, que debe ejercerse a partir de que sea necesario y hasta sus últimas consecuencias. Es por esto que a su vez implica responsabilidades que muchas veces pasan desapercibidas o son ignoradas de forma tajante por quienes están dispuestos a defenderse usando la fuerza si es necesario. Las obligaciones que adquirimos al ejercer el derecho de defendernos son un tema delicado, que mucha gente prefiere no tocar ni mencionar -es más fácil decir que la legítima defensa no sirve a hacerse responsable de lo que se debe hacer para hacerla funcionar-.

Esa lógica reactiva, sesgada desde el principio, es dañina para el buen resultado de la legítima defensa porque sólo toma en cuenta lo que se quiere hacer dejando a un lado lo que debe hacerse. Si bien el fin de la legítima defensa es "hacer cesar una agresión" en contra nuestra y evitar o detener los daños que podamos sufrir, se debe considerar que en la cárcel no le servimos nuestras familias y hasta nos convertimos en un problema para ellas.

¿Estoy diciendo que te dejes matar? ¡No, nunca!

Estoy afirmando que tienes la responsabilidad, por tu familia, de no sólo salir vivo, sino salir libre y comprobar positivamente la legalidad de tu actuación, para que después de haberte defendido, sigas estando disponible para defender a tu familia y seguir viendo por ella.

Esta consideración implica ampliar la idea que muchos tienen de la defensa legítima como un acto inmediato, reactivo y físico, a uno que involucra aspectos preventivos, legales, de preparación física y mental, incluso de preparación económica y social que implica defenderse. Toma en cuenta que legítima defensa es un acto que la ser ejercido genera consecuencias que deben ser clarificadas, esto genera gastos, desgastes, tiempo, etcétera.

Una forma de atajar estos inconvenientes es previéndolos y preparándote para para ellos.


La prevención y mecanismos de protección

Está de más explicar que la mejor solución de un problema es no tenerlo o evitarlo. La prevención tiene que ver con los mecanismos, actitudes y conductas que como persona responsable del bienestar de otros o como padre/madre preocupado por la seguridad de tu familia, debes tener para evitar potenciales problemas. Cada quién tiene una visión distinta de la prevención necesaria y de la protección requerida para mantener a salvo a su familia (te recomiendo tomar nuestro curso de organización del plan de protección del hogar) pero tener en cuenta que identificar que tipo de persona eres, qué representas para un delincuente y qué oportunidades probablemente das para que te ataquen es esencial para entender cómo y de qué debes protegerte. La preparación legal y técnica.

La legitima defensa es un acto físico que tiene repercusiones legales, y como tal, va a requerir de un mínimo de conocimiento técnico del objeto que vas a usar para defenderte y la preparación legal mínima para identificar cuándo comenzar a hacerlo y -lo más importante- cuando detenerte. Independientemente del objeto que desees usar para defenderte -puedes hacerlo con muchas cosas, no sólo con armas de fuego- busca información y preparación profesional de tipo defensivo de un instructor que sepa cómo mezclar los conocimientos en el empleo de un objeto como arma defensiva con el conocimiento legal y práctico de la legítima defensa. Busca a instructores o profesores que comprendan de la materia, cuestiónalos sobre la relación que hacen de una instrucción defensiva con temas legales de legítima defensa y sobre todo, mide su respuesta de varias maneras.

  • El nivel de conocimiento que tienen sobre legítima defensa.

  • El aprecio o desdén que tienen sobre la materia: No quieres entrenar con alguien que te dice que no sabe de legitima defensa o que sin importar que hagas, iras a la cárcel y que por es mismo no es importante.

  • La importancia que le dan a la prevención de un incidente sobre la reacción física a un enfrentamiento.

El momento de la defensa

Muchos tienen una idea romántica sobre el momento mismo de aplicar la violencia en Legítima Defensa. Es normal en los campos de tiro, en los foros o durante pláticas entre amigos se platique de hasta donde se está dispuesto a llegar para defender a la familia o lo que uno esta dispuesto a hacer para lograrlo, comentarios del tipo “cinco disparos a través de la puerta” son comunes en esas pláticas.

Es menester mencionar que la diferencia entre decir y hacer es grande. Para este efecto es importante leer algunos capítulos del libro On Killing, de Dave Grossman que es hasta donde mi conocimiento llega, el único libro que trata y discute el proceso y costos fisiológicos, psicológicos, morales y sociales que implica el quitar una vida en legítima defensa o en el cumplimiento de un deber.

Grossman menciona, entre varias cosas, las siguientes como barreras para quitar una vida o aplicar la violencia en legítima defensa.

  • La barrera biológica: Según Grossman, los seres humanos no estamos programados genéticamente para hacernos daños entre nosotros mismos. Este es el caso del 98-99 porciento de la población mentalmente sana, que generalmente hace lo posible por evitar conflictos físicos y protegerse ya que no estamos físicamente construidos para peleas sostenidas o muy violentas. Una forma de saltar esta barrera es usando el condicionamiento clásico de conductas, tomando en cuenta los estímulos correctos y adecuados para iniciar y detener el proceso defensivo, por eso el mecanismo de entrenamiento y capacitación defensiva es importante. Muchos de los ejércitos del mundo entrenan a sus integrantes con esta lógica para situaciones de guerra, el de aplicar violencia a partir de una orden especifica y detener esta acción cuando se ordena de esa manera. Esto se logra, como ya dijimos, a través de la repetición constante de conductas especificas bajo estímulos determinados. En el caso de los Ejércitos, el estímulo para iniciar y detener la conducta es una orden verbal emitida por un superior, en caso de las personas que defienden su vida, son actitudes o conductas de un individuo agresor. Estas actividades o conductas deben ser replicadas de forma inteligente por los instructores en temas defensivos.


  • La barrera social: Nuestros abuelos estaban más acostumbrados a la violencia y al dolor físico, nuestros nietos soportarán menos de ambas cosas que nosotros. Conforme pasa el tiempo y las sociedades cambian o evolucionan, un factor constante ha sido la disminución del uso de a fuerza física como “método” de solución de conflictos. Si bien es aceptable y hasta deseable que cada vez menos se use la violencia para resolver diferendos, se ha llegado al extremo de preferir poner la otra mejilla, dejarse asaltar o decir que sí a todas las demandas de un asaltante o agresor. Si estás leyendo este libro es muy probable que no sufras de esta barrera, pero eso no significa que el resto de la sociedad piense como tú. Se cuidadoso y meticuloso en lo que dices y haces respecto a tus planes para defenderte y sobra los objetos que tienes para hacerlo, no porque hacerlo sea malo, pero la sociedad (literalmente) ha preferido quedarse adormecida pensando que la violencia no es parte de su vida -aunque los noticieros dicen otra cosa- o prefieren pasarle la responsabilidad de su seguridad personal a las autoridades, ignorando por completo las medidas que tú sí estás tomando para protegerte.


  • La barrera moral: No sé en qué momento la vida de alguien mas puede valer más que la mía” me dijo una persona con la que solía compartir un espacio de oficina. La moral, entendida de forma básica como el conjunto de normas, creencias y valores subjetivos que guían a una persona o grupos para definir lo que es bueno y es malo, independientemente de si es legal o correcto lo que se está haciendo. Esta barrera se refuerza desde la niñez, en la familia, en la escuela y en los círculos sociales. Si bien es respetable que un tercereo crea, viva y muera (literalmente) defendiendo valores morales en contra de la violencia, eso no justifica, que dejes que te golpeen o maten, o que se metan con tu familia por sostener ideas de este tipo. No estoy haciendo apología de la violencia ni mucho menos es mi intención afirmar que la violencia es una solución única. Estoy afirmando que en algunos casos muy determinados y específicos, el uso de la fuerza física para defenderte es la única opción que te dejan la personas que te agreden. Cuando la opción entre sostener o no un valor moral de no a la violencia, cuando quien va a pagar el precio es tu familia, las prioridades cambian inmediatamente en la mayoría de los casos.


  • La barrera religiosa:“No matarás” dice uno de los mandamientos más famosos del mundo y hay quienes se mueren -o se martirizan, pues- precisamente defendiendo esta afirmación. Si profesas alguna religión, o fuiste educado en ellas, estoy seguro de una forma u otra, sin importar la denominación, existe alguna frase parecida que previene de quitarle la vida a otro, pero qué pasa cuando por algunas situaciones no provocadas por ti y el costo de la inacción es tu vida o la de alguien de tu familia. Tengo un gran amigo y consejero que es Sacerdote, Doctor en Derecho Canónico, que menciona siempre que hablamos de estas cosas “Dios perdona”. Dios Perdona, o la frase que se use en la religión que profeses, no significa carta blanca para hacer y deshacer, significa que independientemente del mandamiento de la religión respectiva, la acción importa más por la motivación que por el resultado, me explico: No es lo mismo quitarle la vida a alguien por motivos económicos o de envidas que por necesidad extraordinaria para defender tu vida. En el primer caso las razones son completamente egoístas y evitables, en el segundo caso estas en una posición que no escogiste y el quitarle la vida era la única opción que te dejaron para preservar la tuya. Es decir, el primer caso es un deseo personal, en el segundo es una situación extraordinaria en la que no querías estar y para la cual no tenías otra posibilidad.


  • La barrera legal: Comete el delito de homicidio aquel que le quita la vida a otro” rezan, de una forma u otra los distintos códigos penales. Esta es la razón por la que la legítima defensa debe ser estudiada y comprendida para ser ejecutada de forma efectiva, pero con apego a los preceptos legales. Ahondaremos en este tema más adelante, pero la legitima es una excluyente de responsabilidad que consiste en la repulsa inmediata de una agresión real, actual o inminente y sin derecho que afecta bienes jurídicos tutelados, que esta expresada en los capítulos de excluyentes de responsabilidad de todos los códigos penales de nuestro país. Sin embargo, la falta de preparación y desconocimiento aplicativo por parte de quien la ejecuta y la rigidez jurídica por parte de quien la califica ha resultado en mistos o ideas extrañas que parecen confirmar que la legítima defensa no funciona y que por lo mismo, sale mejor dejarse golpear que defenderse porque el juez siempre le dará la razón a los agresores. Lo anterior, en ocasiones, es cierto, porque la gente que se defiende no está preparada para hacerlo de forma adecuada. No respecto al conocimiento de las leyes, sino a la preparación previa que se debe tener si uno esta dispuesto a defenderse o en algunas otras ocasiones la gente sigue ejecutando la acción defensiva mucho tiempo después de que dejó de ser necesaria. La forma de resolver la barrera legal es la que ya estás tomando, tomar acciones para educarse respecto a este tema.

Manejo de Crisis

Ya te defendiste, tú y tu familia están bien, hay un cuerpo en el pasillo de tu casa y ahora no sabes qué sigue. Le hablas a tu abogado, a tu familia o a la policía, qué les dices y qué debes esperar.

Las crisis son momentos de alto estrés, de incógnitas que requieren de toma de decisiones inmediatas y de poca información para realizarlas. Es importante que, si estás tomando en serio la posibilidad defenderte, tomes en serio esta parte, porque después de hacerlo vendrán problemas.

Toma en cuenta que tú y tu familia deben saber qué decir y con quien deben hablar, además de saber cómo comportarse frente a la autoridad. Tu pareja debe esperar que hay una posibilidad grande de que puedas ser detenido y trasladado por la policía a un ministerio publico y es por eso que todos en tu familia deben saber como comportarse frente a ese acto. Haz conciencia de los actos que vienen después de defenderte, prepárate para ellos y, sobre todo, acéptalos como parte del proceso que debes pasar para comprobarle a un juez que actuaste de forma adecuada al defenderte.

Te recomiendo tener un plan de manejo de crisis que considere al menos los siguientes puntos, que ahondaremos en otro capítulo más adelante

  1. Cómo comunicarle, por teléfono, a la autoridad que te acabas defender.

  2. Cómo comportarte frente a la autoridad, no sólo tú, sino tu familia también

  3. Qué preguntas de la autoridad responder y cómo responderlas.

El manejo de crisis después de defenderte no es determinante para tu libertad, pero hacerlo bien y comportarse de la forma adecuada te puede evitar dolores de cabeza o problemas mayores que definitivamente no necesitas.

Costos económicos

La legítima defensa es un derecho, que como derecho es gratuito y está ahí para usarse cuando sea requerido. Lo que no es gratis, y con razón, son los honorarios del abogado que te va a ayudar a comprobar que actuaste legítimamente, peritos y otros servicios profesionales que se requieran como parte de la comprobación de tu defensa legítima, así como los gastos en que puedas incurrir mientras, ojalá no se llegue a eso, estés detenido mientras se arreglen las cosas: pago de rentas, escuelas y alimentación de tu familia siguen corriendo independientemente de tu actuar o situación legal. Es importante que consideres, si estás pensando seriamente en la legítima defensa, un fondo económico de disposición para hacerle frente a los gastos y honorarios que deberén cubrirse para tu defensa. En México no sabemos el promedio de dinero que gasta una persona en una defensa legal de este tipo, por lo que cada uno de nosotros deberá sacar un aproximado tomando en cuenta los honorarios de un abogado que sepa de estos asuntos, más los gastos familiares que deberás cubrir durante al menos, 15 días o un mes corrido

Costos sociales y morales de haberse defendido

Ésta es el área menos explorara del proceso competo de la legítima defensa y la mas romantizada. Todos imaginamos que después de defender a nuestra familia saldremos en brazos y todos nos agradecerán por haber “retirado” a un delincuente de las calles, la realidad puede ser “ligeramente” diferente.

Socialmente es muy probable que algunas personas se alejen de ti o incluso lleguen a ponerte motes -sin que lo sepas- que hacen referencia a quitarle la vida a alguien. Es probable que si tu historia se conoce públicamente, en la escuela tus hijos queden señalados como “los hijos del matón” por decirlo de alguna manera, o incluso que algunas amistades dejen de visitarte o frecuentarte, incluso es posible que tu historial laboral también salga perjudicado.

Toma en cuenta también las consecuencias personales que implica quitar una vida, la experiencia y la estadística dicen mucho al respecto sobre personas que no han resuelto bien ese conflicto y terminan cuestionándose, a veces por años, si fue correcta o no la decisión de haberle quitado a otra persona.

Es importante que dentro de tus planes de legitima defensa consideres este punto para buscar ayuda inmediatamente después del acto de defenderte. No lo eches en saco roto, si otras personas (militares en guerra) mucho más acostumbradas y entrenadas específicamente para quitar vidas en contextos sociales mas aceptados que el tuyo y el mío, buscan ayuda en este sentido, no veo porque nosotros no deberíamos hacerlo.

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